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Escala técnica en San Bartolomé para « Plan, les enfants changeront le monde »
« Todo anda bien a bordo de ‘Plan, Les enfants changeront le monde’. Claro que todo andaría mucho mejor si no acabáramos de vivir las 12 horas más difíciles desde la salida. Después de la calma chicha que nos detuvo parte de la noche, quedamos atrapados en medio de varios núcleos de tormenta de inusual violencia. Varias veces el viento pasó de 0 a 35 nudos en menos de unos minutos, efectuando – y nosotros también – varias rotaciones completas. Esta mañana tuvimos, en medio de los vendavales, ráfagas de 40 nudos conforme fueron anunciadas por las previsiones meteorológicas para la zona. Por precaución, apagamos durante horas todos los aparatos electrónicos a bordo que, recién, acabamos de prender. Balance del día para nosotros: puño de amura del gran spí arrancado y no reparable en medio del mar, además desgarre sustancial en la Génova. En estas condiciones, pedimos al director de carrera su autorización para realizar una parada técnica en San Bartolomé, a fin de intentar reparar nosotros mismos las velas y abastecernos de gasóleo. En este momento, no pensamos detenernos más que las tres horas de parada mínima conforme las instrucciones de carrera.” Denis Lazat, Plan, Les enfants changeront le monde.
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"¡Sírvame unos alisios bien copeteados, por favor!"
“Todo anda bien a bordo, la tripulación está en plena forma y ¡les prometemos a todos que iremos hasta México! Llegaremos por nuestros socios, por los niños que nos apoyan, por un “Maillot pour la Vie”, estaremos ahí!... Aunque tengamos que terminar el recorrido en patín de ruedas. Claro que no es muy emocionante correr atrás de los demás pero, desde nuestra escala técnica en la Coruña, nunca nos desanimamos aunque tuvimos mala suerte por las condiciones meteorológicas. Así es, uno depende de lo que tiene, explotamos al máximo el potencial de nuestras viejas velas. Tuvimos buenas noches con 12-15 nudos, surfeando, no nos rendimos. Está sencillo el cálculo: para llegar el 20 de noviembre a Progreso, considerando que nos quedan 2 550 millas por recorrer, significa que debemos de avanzar con un promedio de 8,85 nudos… ¡Nada más! Y con eso, ¿qué más le sirvo?: Bueno ¡además, con gran gusto me tomaré una libra de alisios de 20 nudos bien copeteada, si me hace usted el favor! Bien, dejando de bromear, ya que no estamos en casa de Harry Potter y no hay ninguna varita mágica a bordo de Vale Inco Nouvelle Calédonie, ni fórmula secreta alguna para aparecer el viento, cuenten con que vamos a dar lo mejor de nosotros…” Yves Ecarlat (Vale Inco-Nouvelle Calédonie)
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Miranda Merron
“El viento está desesperadamente débil (¡Nunca estamos satisfechos con las condiciones!). Y como estaba previsto, los Chilenos nos rebasaron. Pero, todavía hay largo camino que recorrer para llegar a la meta en México: ¡vamos al acecho! La puerta de San Bartolomé queda a 15 millas de nosotros y, todavía, puede que nos tardemos en llegar. Pero de aquí a que lleguemos será de día y nos agradará ver tierra. Tenemos que evitar la tentación de detenernos a visitar las costas… ¡Tal vez la organización de la carrera pudiera programar ahí una parada forzosa para las próximas ediciones! Dentro de algunas horas, estaremos en el mar del Caribe para las últimas 1 500 millas” Miranda Merron (40 Degrees)
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Pequeña reseña desde el océano
“Buenos días,
El paso a San Bartolomé se dio para nosotros a las 9h23, justo antes del amanecer. No hubo demasiadas calmas alrededor de la isla ni demasiado tiempo perdido, es lo principal. Aunque, sí contábamos con la canasta llena de frutas frescas que la organización de la carrera nos iba a ofrecer a todos los competidores al momento de pasar, no nos detuvimos, ¡ni modo no hubo visita, pero mucho mejor para la carrera!
Desde que pasamos la puerta, el mar está todo tranquilo. Estamos en el mar del Caribe, tenemos la sensación de sentirnos abrigados ya que la marejada entra más difícilmente: es un mar rodeado de diques naturales: el arco de las Antillas al Este y Cuba al Norte. ¿Esta noche?: estaremos pasando cerca de Puerto Rico, luego República Dominicana, después Haïti, Jamáica… ¡Está de sueños!, ¿no? Es muy agradable descubrir este nuevo mar, recorrerlo en competencia, atravesar lo más rápido posible, descubrir novedades a nivel meteorológico, reconocer el símbolo de una tempestad tropical en los fax meteorológicos (la Tormenta Tropical “Ida” que mañana se encontrará en Yucatán…)
Estos últimos días, durante mis relevos, me divertí contando a los peces voladores: alrededor de uno cada 2 minutos. Habitualmente son bancos enteros que vuelan permanentemente adelante del estrave. Desde la salida, solamente vimos unos cuantos delfines en el cabo Finisterre, luego nada y 3 al llegar esta noche, ninguna ballena, ningún pez luna, ningún banco de peces cazando, ningún pájaro… ¿Será normal? No soy especialista, tal vez no sea temporada para ver animales marinos… Pero aún así. Me da la impresión de que es el principio de una triste temporada que va a durar muchos años, donde la vida marina va a seguir extinguiéndose demasiado rápido, eso no es nada agradable… Ahí tienen para la pequeña reseña en directo desde el océano. Aparte de eso, todo anda bien, el mar está bello, el sol brilla, hace 33°, el agua está a 28… ”
Cuaderno de bitácora de Adrien Hardy a bordo de Initiatives-Novedia
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Debajo de las estrellas
“Todo anda bien a bordo de “Plan, Les enfants changeront le monde”. La luna se levanta un poco más tarde cada noche para alumbrar nuestras cabalgatas nocturnas. Cada noche nos trae su ración de grandes nubes características de los cielos tropicales y, una vez que logramos abrirnos un camino en medio de los vendavales, las estrellas aparecen, el viento se vuelve más razonable y regular.
Mantenemos la mano sobre el timón. El clima es bastante agradable, las temperaturas demasiado suaves como para entregarle el timón al piloto automático. Atentos en el borde de ataque del spí que se ve bien sin el claro de luna, relanzamos el barco subiendo algunos grados. El barco se inclina unos grados, se encabrita un poco, toma velocidad. Vibra el borde de ataque de la vela. Hay que esperar otro poco. Ganamos uno o dos nudos de velocidad, las vibraciones en los palas de timón son más insistentes, el spí empieza a doblarse. Es el momento de abatir algunos grados, de deslizar la vela. De forma imperceptible, jalamos el timón hacia nosotros. El barco vuelve a la horizontal, se va con una ola y se desliza. Bufidos de seda. El ruido de la estela que se alarga se difumina de repente.
Y el surfeo se prolonga. Dan ganas de dejarlo correr hasta el final, dejarlo ir a morir dulcemente en la ola de adelante que alcanzamos. Pero no. Estamos en competencia. Hay millas que devorar. Entonces relanzamos, antes de perder demasiada velocidad, aceptamos perder algunos grados de rumbo para sentir de nuevo la vibración, para ver de nuevo el estrave que se hunde imperceptiblemente, el bigote blanco en la parte delantera del barco que lanza un poco más alto el geiser de sus salpicaduras… y dejamos que se deslice.
Deslice hacia las islas, deslice hacia San Bartolomé. La mirada va de la vela, que se estremece en la luz tenue de la luna, hacia los instrumentos. Pantallas que tranquilizan y que confirman las percepciones del cuerpo cansado. La velocidad sube unos décimos de nudo, el ángulo respecto al viento real se abre de nuevo, el spí regresa dentro del eje. Hay que relanzar, retomar velocidad… para que se deslice mejor. Y los viajeros somos nosotros. Los que se despiertan debajo de la bóveda de estrellas y, al igual que Saint-Exupéry en “Citadelle”, experimentan de repente el viaje. Y las estrellas que nos guían, cautivas dentro de un obenque, son las mismas que antaño hacían soñar a los buscadores de oro de Hérédia.
Cada noche, a la espera de mañanas épicas
El azul fosforescente de la mar de los trópicos
Encantaban la noche con sueños dorados
donde, agachados adelante de blancas carabelas se miraban ascender a un cielo ignorado
desde el fondo del océano estrellas nuevas…”
Cuaderno de bitácora de Plan, Les enfants changeront le monde, Denis Lazat.
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Stamm, Merron
“Estamos bastante bien, llegaremos a San Bartolomé al final del día (viernes 6 de noviembre, ndlr), dentro de unas doce horas. Estamos mejor que hace 8 días, enganchamos los alisios. Tanguy y Adrien (Initiatives-Novedia) lograron sacar buen provecho de la meteorología y tomaron mucho adelanto. Pero todavía quedan puntos a ganar, todavía pueden ocurrir muchas cosas. Mientras no estemos en Progreso, la carrera no habrá terminado. Espero que Giovanni Soldini podrá competir hasta el final…” Bernard Stamm (Cheminées Poujoulat)
“Estamos bien, hace buen clima. Pienso que los que van adelante van a aumentar la diferencia porque tendrán más viento que nosotros. Pero bueno, todavía hay muchos barcos atrás. El nuestro está un poco desordenado, nos sirvió de taller de reparación de velas, ya que teníamos un spí dañado. Ayer, tuvimos excelente día. No he olvidado cuán difíciles fueron las primeras semanas, pero esos surfeos en las olas en el claro de luna, es una de las razones por las cuales hacemos este tipo de carrera. El viento podría disminuir y así puede que todavía nos tardemos un poco en llegar a la puerta de San Bartolomé. Sin embargo, ya nos quedan menos de 2000 millas antes de la llegada, de lo que estamos muy satisfechos. Vimos muy pocos animales salvajes y mucha basura flotando en el mar. Incluso el número de peces voladores es bastante reducido – ¡solamente un ataque durante la noche!” Miranda Merron (40 Degrees)
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Tanguy de Lamotte, Adrien Hardy: "¡Felices!"
“Estamos muy felices, es cierto que es agradable pasar la puerta de punteros y de tener un pocode adelanto sobre los demás. Pasamos lo más lejos posible del Pan de Azúcar para no arriesgarnos a quedar atrapados en las zonas de calma de la isla. Rebasamos la puerta al final de la noche, estábamos los dos en la cubierta para hacer una serie de maniobras. Ser primeros aquí, es una pequeña satisfacción aunque la gran y verdadera satisfacción, la viviremos si atravesamos primeros la línea de meta en Progreso. Tenemos confianza, se prevé una meteorología aceptable para los próximos días: tenemos que mantenernos concentrados para salir adelante. En todo caso, este paso por San Bartolomé es un buen impulso anímico. Ver tierra, gente y seguir nuestro impulso. Tampoco olvidamos que somos los primeros en trazar nuestras estelas en carrera sobre el mar del Caribe para alcanzar Progreso. Tenemos la impresión de hacer la primera huella sobre nieve fresca, de abrir el camino. ¡Es el sabor de la aventura… Es muy excitante!” Tanguy de Lamotte (Initiatives-Novedia)
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Tieto Passion, "We got fuel!"
“Hello, todo está bajo control, navegamos hacia San Bartolomé. Encontramos al barco Tropical alrededor de las 13h utc. Nos dieron lo que necesitábamos. Es bello ver que todavía hay buena gente en este mundo. Le damos las gracias a toda la tripulación. Nos lanzaron el fuel al mar por paquetitos de donde los íbamos recuperando. Era el medio a la vez más práctico y seguro para nosotros y para el barco. La situación no cambió, esperamos alcanzar San Bartolomé el 9 de noviembre. Al resto de la flota le deseamos un buen fin de carrera hasta México. Esperamos ser el último equipo en abandonar esta competencia.” Jouni (82-Tieto Passion)
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Por miedo a que el barco se destroce
“La primera parte de la carrera ha sido muy frustrante, constantemente teníamos el pie sobre el freno, estresados por miedo a que se rompiera el barco. No se puede ir con velocidad. Siempre hay temor de perder material y, además, el miedo a lo desconocido. Recibíamos espantosos vendavales de frente, cosa que nunca habíamos visto, ni siquiera en Islandia. Tenemos algo de masoquistas. En la última regata transatlántica que hice en Brasil, tuvimos un clima para señoritas. Y en la llegada no tuvimos nada que contar. Nos hemos lastimado pero también disfrutamos cuando enganchamos a los alisios. Los de adelante bajaron un poco de velocidad, así, tenemos la esperanza de ganarles unas cuantas millas…” Jean Edouard Criquioche (Groupe Picoty)
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Evitar los vendavales
“Para nosotros, todo está bien, es el primer día en que el viento empieza a amainar, vamos a hacer un chequeo del material y a descansar un poco. El problema de la opción Sur es que funciona si uno puede bajar rápidamente. Tuvimos el problema de estar en una burbuja sin viento a la altura de las Canarias donde estuvimos en calma chicha durante tres días. Equivale a la ventaja que nos llevan los punteros ya que, desde que emprendimos la travesía del Atlántico, hicimos buenos promedios de velocidad. Izamos todas las velas, incluso se nos rompió el gran spí y, aún con el pequeño spi, hicimos buenas velocidades. Quedamos con la impresión de que una gran ola nos cayó encima en las Canarias y de que surfeamos hasta ayer. Estuvimos de playera y short durante la noche, tenemos condiciones de winsurfista. No nos arrepentimos de haber evitado los vendavales y depresiones. Pienso que tenemos buena velocidad y, si hacemos las viradas por redondo en los momentos adecuados, podremos arrebatar uno o dos lugares antes de San Bartolomé. Como las bordadas son muy largas al cambio de viento, uno puede ganar varias decenas de millas. Es fundamental tener otro barco a la vista, permite guardar la motivación para poner la buena vela y seguir avanzando. Además, permite divertirse ya que el Atlántico, con todos los barcos, se convierte en un gran tablero.” Eric Nigon (Axa Atout Coeur pour Aides)
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